Riesgos de las piscinas públicas

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Riesgos de las piscinas públicas

En muchas ocasiones, no nos atrevemos a iniciar la construcción de piscinas en Guadalajara en nuestra casa, ya que consideramos que la inversión para ello es alta y preferimos acudir a las piscinas públicas más cercanas a nuestro domicilio.

Sin embargo, multitud de expertos alertan sobre los riesgos de transmisión de virus, hongos y bacterias en las piscinas públicas. El calor, la humedad y la presencia de decenas, cuando no de cientos, de personas de las que desconocemos el control higiénico que tienen, son el caldo de cultivo perfecto para la transmisión de estas enfermedades. Lo que nos lleva a plantearnos la conveniencia de la construcción de piscinas en Guadalajara.

Además, en los estudios que se realizan, dos de cada tres piscinas públicas contienen un nivel de cloro excesivo. Ello incrementa el riesgo de sufrir irritaciones en la piel, en los ojos (las conjuntivitis son tremendamente usuales entre los bañistas acostumbrados a los recintos públicos) y, lo que es más desagradable y permanente en el tiempo, otitis e infecciones en el oído. 

Los restos orgánicos que acaban en el agua, especialmente si se comparten con niños, incrementan además el nivel de infección de las piscinas públicas. Esto provoca que al tragar accidentalmente las aguas por vía nasal u oral, se puedan contraer virus, entre los que se encuentran la hepatitis A o E, bacterias como la “escherichia coli”, y parásitos diversos.

Por todo ello, desde Ardigral recomendamos la instalación y construcción de piscinas privadas. Se trata de una inversión que a la larga se amortiza, que aumenta la calidad de vida familiar y permite permanecer frescos en verano, lo que redunda en beneficios físicos y mentales tanto para los mayores como para los más pequeños. Además, permite esquivar la transmisión de enfermedades que son la tónica habitual de las piscinas públicas.