Hoy en día existen muchas formas de calentar el agua de una piscina con el objetivo de mantener siempre el agua a una temperatura agradable.Lo primero que habrá que tener en cuenta es el tamaño de la piscina, ubicación y en que periodo queremos calentar el agua. En función de estas características escogeremos un sistema de calefacción u otro.

El solo calor del sol no es generalmente suficiente para calentar el agua de una piscina. Existen varios sistemas para calentar el agua de una piscina, de los calentadores eléctricos a los calentadores de gas pasando por los sistemas todavía más elaborados que utilizan la energía solar. 

En Ardigral estamos especializados en Climatización de piscinas, y te ayudaremos a que escojas la manera más adecuada.


Calefacción solar

El primer método a contemplar por ser el más económico, es la calefacción solar. Para ello se deben instalar unos paneles o colectores solares que absorben y transfieren el calor de radiación del sol a la piscina.

Se deberán situar los paneles cerca de la piscina y orientados al sol. El funcionamiento de este sistema es muy simple: el agua se bombea en un circuito cerrado hasta los paneles solares donde se calienta.

En un depósito intercambiador, se trasfieren el agua caliente a la piscina.

Este sistema tiene el inconveniente de precisar de una gran superfície para instalar los paneles solares térmicos. El calentamiento de una piscina requiere un gran aporte de kilocalorías.

Un panel solar de 2 m2 puede aportar alrededor de 1000 watios/hora a las 12 del medio día cuando la insolación sobre el panel es máxima. Dependiendo de este factor y otros como la orientación y temperatura ambiente, en 10 horas de insolación, el valor medio será muy inferior. El coste inicial de este tipo de instalaciones es elevado pero si el mantenimiento es eficaz, este sistema de calefacción puede durar de 20 a 30 años.

Intercambiador de calor

La calefacción del agua a través de una caldera es otro de los sistemas empleados para calentar el agua de una piscina. El agua de la piscina se calienta a través de un intercambiador. La caldera puede ser de gas natural, propano o gasoil. A través de este proceso, el agua de la piscina se calentará rápidamente frente a otros sistemas calefactores (solar, eléctrico, etc)

Bomba de calor

Otro sistema de calefacción de agua que se puede emplear es  la bomba de calor.

El sistema es idéntico al de los aires acondicionados.

Se emplea un fluido refrigerante que se hace pasar por un compresor elevando su presión y consecuentemente su temperatura.

Una vez comprimido el fluido refrigerante, pasa por un intercambiador en donde se transfiere el calor.

Este tipo de instalación tiene un coste elevado pero se rentabiliza en poco tiempo.

Manta térmica

Es un método que se puede utilizar combinado con un sistema de calentamiento.

La manta térmica conserva el calor del agua de una piscina evitando las pérdidas energéticas.

Confeccionadas a base de polietileno, son las más comunes hoy en día y de mejores prestaciones.

Es muy fácil de usar, pues se pliega o despliega a través de un mecanismo con un eje colocado en uno de los laterales de la piscina.

Con la manta se minimizan las pérdidas de calor sobre todo por las noches.

Calentador eléctrico

Por último, el calentador eléctrico.
Un calentador eléctrico se puede conectar a la red eléctrica y calentar todo el volumen del agua durante todo el día o solo en horario nocturno aprovechando tarifas de electricidad más económicas.

El agua de la piscina se recircula contínuamente a través del calentador. Los calentadores son compactos y se pueden instalar en todo tipo de piscinas, jacuzzis o spas. Existen desde potencias domésticas de 1500 W hasta de 60 kW para piscinas municipales o comunitarias.

Las resistencias eléctricas y materiales utilizados tienen que ser resistentes a la corrosión provocada por los productos químicos utilizados para el tratamiento de piscinas, sustancias ácidas y básicas como el cloro, bromo, oxigeno activo, anti-algas, floculante, antical etc…

Todos los calentadores eléctricos están diseñados para mantener un flujo continuo con la caída de presión más baja posible. Todos ellos llevan incorporado un termostato, así como un sistema de corte de alimentación en caso de sobrecalentamiento.

En la tabla que se muestra a continuación, aparecen los kilovatios/hora necesarios para incrementar la temperatura de una piscina según su volumen. No se han tenido en cuenta las pérdidas energéticas que se producen cuando a ciertas horas del día, la temperatura ambiental está por debajo de la temperatura del agua de la piscina. En estas horas, el incremento de temperatura será mucho menor debido a las pérdidas energéticas que pueden oscilar entre un 10% y un 70% dependiendo de la temperatura exterior.

Por ejemplo:

Para subir en un día 2ºC la temperatura del agua de una piscina de 150m3, necesitaré algo más de 14.40Kw/h.

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Publicado: 1 de Marzo de 2016